Sistema Nervioso Periférico



Para ahondar en todo lo referente al Sistema Nervioso Periférico, primero debemos comprender qué es un sistema nervioso y cómo se clasifica.

Conocemos entonces por sistema nervioso al conglomerado de células neuronales que trabajan con un fin en común: lograr la transmisión de señales eléctricas para producir una respuesta.

Se pueden distinguir dos clases que lo organizan desde una perspectiva funcional y anatómica: el Sistema Nervioso Central, integrado por el encéfalo y la médula espinal; y el Sistema Nervioso Periférico, constituido por los nervios y ganglios nerviosos externos a la configuración del anterior.

Como su nombre lo indica, el Sistema Nervioso Periférico es aquel cuyas partes se encuentran dispuestas en la cercanía del Sistema Nervioso Central. Esto cobra sentido cuando entendemos que su función principal y a gran escala es la de conectar ese eje con las demás partes del cuerpo.

De esta manera, el Sistema Nervioso Periférico resulta una suerte de puente eléctrico entre el centro procesador y generador de información (cerebro) y otras partes anatómicas, permitiendo una comunicación bidireccional.

Estructuras del Sistema Nervioso Periférico

El Sistema Nervioso Periférico posee una configuración estructural relativamente sencilla, teniendo en cuenta que está organizado en base a dos tipos de estructuras: los nervios y los ganglios nerviosos; estando ambos relacionados con una parte específica de la neurona.

Nervios

Para percibir qué es un nervio, es necesario comprender qué es un axón; entendiéndose por este a la extensión del cuerpo neuronal que culmina en un segmento anatómico. Es a través de este cilindro que se transporta el impulso nervioso.

Entonces un nervio no es más que un conjunto de axones empaquetados en una vaina de tejido conjuntivo, tomando la apariencia de un cordón blanquecino.

La dirección en la que conduzcan las señales nerviosas delimitará el tipo de nervio del que se trate, pudiendo ser aferente o eferente.

Nervios aferentes

Son aquellos que transmiten el impulso eléctrico generado por un estímulo sensitivo. Es decir, llevan la señal desde el lugar del cuerpo donde se produce la sensación hasta Sistema Nervioso Central, con el objetivo de que pueda ser procesada.

Nervios eferentes

Antagónicamente, los nervios eferentes se encargan de conducir la información motora.

Transportarán entonces el impulso desde el Sistema Nervioso Central hasta un segmento muscular, a fin de generar una respuesta cinética.

Ganglios nerviosos

Al igual que los nervios, este tipo de ganglios son representativos del Sistema Nervioso Periférico. En este caso también se definen como agrupaciones de una parte de la neurona, la diferencia radica en que el conjunto será de cuerpos neuronales.

Su función está limitada a recibir los estímulos eléctricos nerviosos, procedentes tanto de áreas distales el cuerpo, como de zonas proximales como la propia médula espinal.

Según la labor que desempeñen se podrán clasificar en motores o sensitivos, y de esto dependerá su localización.

Ganglios sensitivos o espinales

Se encuentran localizados en las raíces posteriores de los nervios periféricos, cercanos a su entrada en la médula espinal.

Ganglios autónomos

Por su parte, estos ganglios nerviosos se hallan próximos a diferentes órganos del cuerpo.

División anatómica del Sistema Nervioso Periférico

Desde el punto de vista orgánico, se puede dividir el Sistema Nervioso Periférico en dos grupos: los nervios raquídeos y los nervios craneales.

Nervios raquídeos

Se denominan así porque están asociados a la médula espinal. Son 31 pares, cada uno conformado por dos fibras nerviosas que se juntan entre sí, una que entra (sensitiva, aferente) y otra que sale (motora, eferente).

Cada raíz nerviosa se fusionará con la médula espinal en un área diferente. La región dorsal de la médula está destinadas a recibir los tractos sensitivos, mientras que de la región anterior emergen exclusivamente las fibras motoras.

Su distribución estará dada por las vértebras de la columna, haciendo factible distinguir los pares nerviosos de la siguiente manera:

-8 pares cervicales.

-12 torácicos.

-5 lumbares.

-5 sacros.

-1 par coccígeo.

Nervios craneales

A pesar de que se encuentran a nivel craneal, forman parte del Sistema Nervioso Periférico. Son 12 pares de nervios que reciben y transmiten señales eléctricas desde y hacia las regiones de la cabeza, cuello, tórax y abdomen.

Cada par cumplirá diversas funciones, pudiendo ser sensitivos, motores, sensoriales o mixtos.

Es posible distinguir los pares craneales mediante números romanos y nombres específicos, como vemos a continuación.

-I Nervio olfatorio (sensorial).

-II Nervio óptico (sensorial).

-III Nervio motor ocular común u oculomotor (motor).

-IV Nervio patético o troclear (motor).

-V Nervio trigémino (mixto).

-VI Nervio abducens o motor ocular externo (motor).

-VII Nervio facial (mixto).

-VIII Nervio vestíbulococlear o estatoacústico (sensorial).

-IX Nervio glosofaríngeo (mixto).

-X Nervio vago o neumogástrico (mixto).

-XI Nervio espinal o accesorio (motor).

-XII Nervio hipogloso (motor).

División funcional del Sistema Nervioso Periférico

Desde una perspectiva práctica, es posible categorizar el Sistema Nervioso Periférico en dos entidades, que nos posibilitarán la comprensión y organización de las funciones de este. Hablaremos del sistema nervioso somático y del sistema nervioso autónomo.

Sistema Nervioso Somático

Está dedicado a la relación del cuerpo con su entorno.

Su función está representada por la conducción de las señales captadas por los nervios espinales y craneales, percibiendo las sensaciones y controlando el movimiento (generalmente voluntario) del músculo esquelético.

Esto quiere decir que el sistema nervioso somático está conformado tanto por nervios aferentes como eferentes, comunicando el mundo exterior con nuestro Sistema Nervioso Central y, dirigiendo a su vez, impulsos desde este último hasta los músculos, a fin de interaccionar con el entorno.

Es gracias a este sistema que somos capaces de captar e interpretar la información sensorial de lo que vemos, olemos, saboreamos, escuchamos y tocamos.

Igualmente, es el responsable de procesar las sensaciones de dolor, presión, temperatura, vibración, y reconocer la posición de una parte del cuerpo en un momento dado, lo que facilita la coordinación.

Si bien su función motora es primariamente consciente (lo que nos permite realizar acciones como dibujar o mover los ojos), también encontraremos que es la parte del Sistema Nervioso Periférico encargada de los reflejos somáticos.

Sistema Nervioso Autónomo

También llamado sistema nervioso visceral o neurovegetativo, el Sistema Nervioso Autónomo es el responsable de regular los procesos involuntarios de numerosos órganos.

Orquesta las funciones de nuestro medio interno a través de tractos nerviosos eferentes provenientes de algunos nervios raquídeos y craneales (destacándose el nervio neumogástrico o X par).

Como su nombre lo indica, es independiente en su labor, su función no es controlada de forma consciente por las personas, exceptuando algunos casos que puede llegar a concientizarse (como la respiración).

Controla funciones vitales como:

  • Frecuencia cardíaca.
  • Velocidad y profundidad de la ventilación.
  • Presión arterial.
  • Digestión.
  • Micción.
  • Respuesta pupilar.
  • Sudoración, entre otras.

Gracias a este sistema no es necesario que pensemos en dirigir coordinadamente todas estas funciones. Se podría decir que esta parte del Sistema Nervioso Periférico nos aliviana la carga de estar vivos, manteniendo constantemente la homeostasis en nuestro organismo.

El Sistema Nervioso Autónomo se puede ramificar a su vez en tres tipos, de acuerdo a la función que ejerzan:

Sistema Nervioso Simpático

Es el sistema noradrenérgico por excelencia, ya que principalmente hace uso de esta sustancia química para enviar sus señales. Está relacionado con situaciones de estrés y respuesta ante un evento de “lucha o huida”.

Es por esto que, en momentos de peligro, esta parte del Sistema Nervioso Periférico aumentará la frecuencia cardíaca, la ventilatoria, elevará la presión, dilatará las pupilas para percibir más información visual y aumentará la sudoración.

Esto es con el objetivo de que el cuerpo tenga todos los elementos necesarios para tomar una decisión rápida y acorde con la circunstancia.

Sistema Nervioso Parasimpático

Este sistema es antagónico al anterior. Su neurotransmisor principal es la acetilcolina y sus funciones están destinadas a la relajación posterior al estrés de un evento amenazante.

De esta manera, el organismo puede recobrar la energía invertida y conservarla.

Adicionalmente, el sistema nervioso parasimpático es la parte del Sistema Nervioso Periférico responsable de facilitar la digestión de los alimentos y su excreción.

Así como también desempeña un papel en la excitación sexual, encargándose de la función eréctil.

Se puede pensar en el sistema nervioso simpático y parasimpático como una especie de “yin y yang”, opuestos pero complementarios al mismo tiempo.

Ambos sistemas funcionan manteniendo un equilibrio continuo

En condiciones normales más sin embargo, si se llegase a bloquear la conducción de alguno de ellos, el otro tomaría el poder, reflejándose en forma de signos clínicos.

Un ejemplo de esto es la entidad conocida como síndrome de Horner, donde se presenta un bloqueo de la inervación simpática de la cara, derivando en la proyección de características parasimpáticas ipsilaterales a la lesión

Se entiende entonces que, en este cuadro clínico las manifestaciones se observarán en el lado del rostro afectado, evidenciándose pérdida de la sudoración, contracción pupilar con disminución de su diámetro y el párpado aparecerá caído.

Todo esto consecuencia de un descenso de la función simpática, con aumento consecuente de los estímulos parasimpáticos.

Con el propósito de tornarlo más visual, podemos explicarlo a través de una analogía, pensemos en una cuerda cuyos extremos sean halados continuamente por cada uno de estos sistemas.

Para que exista un balance es necesario que ambos ejerzan la misma fuerza, debido a que, si uno decae, el otro tirará de la cuerda con mayor potencia y se ejecutarán sus funciones.

Sistema nervioso entérico

En líneas generales, esta fracción del Sistema Nervioso Periférico se ocupa de producir patrones cinéticos que propicien la motilidad del sistema gastrointestinal.

De igual forma, está relacionado con la inmunidad propia de estos tejidos.

¿Qué pasaría si no tuviésemos Sistema Nervioso Periférico?

Luego de este estudio exhaustivo de las estructuras del Sistema Nervioso Periférico y sus actividades, cabría realizarse esta interrogante, aunque en este punto ya debería responderse por sí misma.

Es muy sencillo y solo hay que aplicar los conocimientos adquiridos. Veamos, si no existieran los nervios que enlazan el encéfalo y la médula espinal con otras regiones del cuerpo, los impulsos no viajarían y los estímulos quedarían en su sitio de origen.

Es decir, no existiría intercambio de información entre el Sistema Nervioso Central y el resto de nuestro mundo interno y externo. Simplemente no podríamos vivir porque lo único que se producirían serían pensamientos.

Si nos punzaran con una aguja, no seríamos capaces de sentirlo. Si quisiéramos mover una extremidad, no podríamos hacerlo, porque las señales motoras se quedarían varadas entre el encéfalo y la médula espinal, jamás llegarían al músculo.

No es necesario ser profesional de la salud para comprender la relevancia del Sistema Nervioso Periférico, teniendo en cuenta que, en ausencia de este, nuestro corazón no latiría, la respiración no tendría lugar y ni siquiera podríamos digerir los alimentos para utilizarlos como fuente de energía.

Nadie carece completamente de Sistema Nervioso Periférico, ya que para sobrevivir sería necesario estar a nivel de una película de ciencia ficción, o de un dibujo animado, donde se presentan con frecuencia cerebros parlantes.

Y si se lesiona un nervio del Sistema Nervioso Periférico ¿qué sucedería?

Aunque la ausencia total este sistema no es compatible con la vida, sí es posible que exista, por ejemplo, una sección nerviosa, generalmente de origen traumático, la cual causaría una interrupción completa del impulso eléctrico a través del nervio lesionado.

A esto se le conoce como neurotmesis.

Las consecuencias de la neurotmesis dependerán del tipo de tracto nervioso en cuestión, pudiendo afectar la transmisión de señales sensitivas (aferentes), o la conducción de impulsos motores (eferentes).

Igualmente ocurre con las protrusiones (hernias) de los discos intervertebrales que, por su cercanía, son capaces de comprimir un nervio periférico y alterar su función.

El Sistema Nervioso Periférico. Un héroe desconocido

Podemos deducir entonces que el funcionamiento del cuerpo humano es el resultado de un conjunto de sistemas orgánicos que trabajan como un engranaje.

Uno de los más destacados es el Sistema Nervioso Periférico, que resulta imprescindible para la vida humana.

A pesar de que generalmente no reconozcamos sus funciones, o ni siquiera lo identifiquemos por su nombre, se encuentra trabajando silenciosamente para que podamos subsistir e interaccionar con nuestro entorno.



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